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Propósitos

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¡Buenas noches! Hace aproximadamente cuarenta minutos el 1 de enero de 2015, es decir, el día de Año Nuevo, acabó. Por ello, me parecía oportuno escribir la primera entrada del año y qué mejor que hacerlo con una pequeña reflexión. 

En 2011 comencé mi aventura como blogger y desde entonces sigo aquí. Siempre pensé que me desanimaría y que dejaría de escribir en algún momento pero, lo cierto es que, aun con largos parones, este blog continua mostrando al mundo mis delirios. Cada vez que leo entradas antiguas me doy cuenta de cómo ha madurado mi escritura. El 2013 y el 2014 fueron años claves para este proceso de evolución, ya que cursé un Máster de Escritura Creativa. Confieso que aprendí mucho y que me gustaría seguir mejorando. Como poco, lo intentaré. 

Mi intención no es comprometerme a seguir escribiendo, pues creo que los propósitos de año nuevo están de más. Da igual que nos propongamos ir al gimnasio, dejar de fumar o escribir a menudo. Y da lo mismo solo por una razón: si nuestras intenciones no son firmes, si no creemos en ellas, los buenos propósitos se quedan solo en eso, en propósitos. 

Sin embargo, el tema de los propósitos relativos al cambio de año siempre me ha hecho pensar. Aquellas listas no son otra cosa que esperanzas renovadas, impulsadas por la falsa percepción de cambio. Cada primero de enero sentimos cómo ha acabado un año horrible (o extraordinario) y sentimos que tenemos una nueva oportunidad para ser felices y mejorar. A pesar de ello, los años no existen, son divisiones artificiales creadas por el ser humano para medir el paso del tiempo. 

Sin embargo, aquel artificio llamado año nos renueva las esperanzas cada 365 días. Y el mundo, por desgracia, siempre necesita esperanzas. Porque la paz es un objetivo utópico. Porque los desahucios y el hambre existen y no deberían existir. Porque el desempleo actual es insostenible. Por todos esos porqués y por muchos más, el mundo necesita esperanzas. Y sí el cambio de año nos las da, bienvenido sea el 2015. 

Sin más me despido, agradeciéndote el haberme dedicado tu valioso tiempo, aunque sea durante unos minutos. Te deseo un año lleno de esperanzas, salud, felicidad, trabajo, justicia y amor. 
Sale

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