Motivos por los que una cirugía plástica no debería ser una noticia viral

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Han pasado más de 24 horas y la noticia del cambio de cara de la actriz Uma Thurman continua siendo viral. Y eso, a pesar de que aún no hay pruebas del supuesto retoque. 

“No lo parece pero es Uma Thurman” (El País), “Podemos sigue sin dar explicaciones del cambio de imagen de Uma Thurman” (Tremending Topic, publico.es), “Uma Thurman, irreconocible: el cambio de cara de la actriz (FOTOS)” (El Huffington Post) o “Demi Moore y Uma Thurman hacen un Renee Zellweger" (Los 40 Principales). Estos son los primeros titulares que encuentro tras googlear el nombre de la actriz.

Las noticias proliferan y da igual si se trata de un medio generalista o especializado, porque todos, sin excepción, quieren dar cuenta de la aberración cometida por la musa de Quentin Tarantino. Desde que la actriz apareciese ayer en el estreno de ‘The Slap’, la nueva miniserie de la NBC, Internet arde. 

Desconozco si arde tanto como cuando salieron a la luz las fotos de Renée Zellweger tras pasar por el quirófano. Lo desconozco y, sinceramente, me es indiferente, porque creo que no debería haber habido tanto revuelo en ningún caso. Hay noticias mucho más importantes y relevantes para la sociedad y la cultura que un par de operaciones de estética.

Pero, ¿por qué genera este tipo de noticias tanta expectación? Por el egocentrismo del público, quizá. A los espectadores nos duele imaginar a Bridget Jones con otro rostro. Y nos duele por simple y llano egoísmo, porque no queremos ver profanados nuestros recuerdos relativos a su saga cinematográfica. Porque a todos nos gusta ver sus comedias cuando estamos deprimidos, en pijama y comiendo helado de pistacho.

Como conclusión, creo que el público no debería tener la potestad de quejarse sobre qué hace o deja de hacer un actor con su cara y que la prensa no debería contribuir a potenciar esta situación. Creo firmemente que cada cuál es libre de hacer lo que quiera con su persona y que los espectadores deberiamos juzgar, única y exclusivamente, la calidad de la interpretación de los actores.

Sin embargo, ahí tenemos las "manicam", las "glamcam" o las "stilettocam" (sospechosamente enfocadas a ellas), que acaparan más planos que la propia entrega de los galardones de turno. Algunas actrices como Jennifer Aniston, Julianne Moore o Reese Witherspoon ya se han negado. Por alguna parte hay que empezar.
Sale

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