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La fiebre Barbie se impone de nuevo

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Es pensar en la muñeca Barbie y ponerme nostálgica. La muñeca, que hoy en día es todo un icono de moda, era la más molona de las estanterías de los grandes almacenes cuando yo era una niña, por allá en los 90. Su única competencia era Sindy, que no terminaba de convencer a las pequeñas. 

Curiosamente, en aquel momento yo, que soy rebelde porque el mundo me hizo así, la detestaba. Decía que era “de niñas tontas y pijas”, al igual que el rosa y ahora me encanta. 

A pesar de todo, con el paso del tiempo, fui aprendiendo a quererla. Incluso compré un jacuzzi y un novio para ella. Un novio que, por cierto, no era Ken.

Cuando Barbie y yo por fin fuimos amigas de verdad, yo ya era lo suficientemente mayor (o adolescente, mejor dicho) para dejar de pensar en juguetes y mis intereses cambiaron.

Paralelamente, las muñecas con cuerpo de mujer comenzaban a proliferar en los catálogos infantiles. Las primeras que puedo recordar son las Bratz. Después, llegaron las terroríficas Monster High, las Even After High y, más recientemente, llegó Lammily, “la anti-Barbie con medidas de mujer real que viene con complementos como estrías, celulitis, arrugas, heridas, tatuajes y hasta acné” y que “no tiene los pies arqueados de llevar tacones y sus articulaciones le permiten practicar deportes”, según explica elPeriodico.

Sin embargo, ese abanico de posibilidades no ha hecho más que convertir a la muñeca de Mattel en un mito que sobresale entre el resto. Al menos para las niñas grandes estoy segura de que las pequeñas de hoy prefieren a las Monster High, que ahora lucimos el logotipo de la muñeca con orgullo.

Pero, la pregunta es ¿cuando volvió a desatarse la fiebre Barbie? En verano de 2014, S-Moda y el resto de medios especializados en tendencias se hacían eco de una colección de Forever 21 con Barbie como protagonista, #BARBIELOVESF21.





Después de aquel boom veraniego, en septiembre del mismo año, llegó la colección cápsula primavera - verano 2015 de Moschino y la moda del todo al rosa alcanzo su punto álgido.

Tanto es así que publicaciones digitales como mujerhoy.com desafían abiertamente los mandamientos del gurú Karl Lagerfeld, diseñador de moda y director creativo de Chanel, para hacer caso de la propuesta de Jeremy Scott, también modisto y director creativo de Moschino:

6 de marzo de 2015,
María Aguirre, mujerhoy.com


El desfile de Scott, que mostraba a modelos reconvertidas en auténticas Barbies de los 80’s, con enormes, cardadas y voluminosas melenas rubias onduladas y sus accesorios a juego (bolsos, funda para iPhone y patines incluidos), volvía a consagrar a Barbie como icono de moda y belleza.




Personalmente, las prendas, basadas en su mayoría en la impresión repetida del logotipo de la casa italiana sobre fondos rosas y negros, me parecen espectaculares. Además, su estilo desenfadado y naíf las hacen muy “ponibles” para el día a día. Exceptuando si trabajas en un bufete de abogados, claro está…

No obstante, a pesar de ser muy “ponible” está colección es muy poco accesible, por el tema del precio. Un top crop de manga larga de punto asciende a 380 euros y la falda a juego a 291 euros, por ejemplo. Evidentemente, Moschino es lo que es, una firma de lujo y los precios no podrían ser diferentes.

Como era de esperar, las prendas clónicas low cost no tardaron en aparecer. En esta ocasión, ha sido Zara la pionera en diseñar y comercializar una sudadera que emula un jersey de la firma italiana, con el logotipo de Barbie en vez del de Moschino, además de dos camisetas de cosecha propia. 



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