Crítica del reboot de Star Trek

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A causa de un resfriado, el pasado miércoles estuve toda la tarde en casa descansando, tirada en el sofá con la típica manta invernal y viendo películas sin parar. A modo de maratón, acabé viendo las dos primeras cintas de la saga de Star Trek dirigida por J.J. Abrams ('Star Trek’ 'Star Trek: En la oscuridad’, de 2009 y 2013, respectivamente). Como las dos me encantaron he decidido hacer una crítica conjunta. Allá vamos. 

La cautivadora trama de la franquicia se sitúa en 2063, cuando se produce el primer contacto entre los humanos y una raza extraterrestre, los vulcanos. Este contacto provoca la creación de un estado interplanetario ficticio, la Federación de Planetas Unidos, cuya capital es la Tierra. 

Como no podía ser de otro modo, la Federación tiene algo parecido a unas fuerzas armadas, la Flota Estelar, que se dedica a explorar nuevos mundos, pero sin intervenir en su desarrollo. Y aquí es donde entran en acción los protagonistas; Kirk, Spock y Uhura y el resto de la tripulación, que viajan a bordo de la nave más moderna jamás creada, la USS Enterprise para conocer nuevos planetas. 

Concretamente, en las películas del director de 'Perdidos', James Tiberius Kirk, más conocido por Jim Kirk, es encarnado por Chris Pine, cuya actuación es como un agujero negro que atrae al espectador y lo atrapa hasta conquistarlo por y para siempre. Su personaje derrocha personalidad y sus seductores ojos azules constituyen su mejor baza. Su estudiada estética y su actitud macarra y heroica hacen el resto, convirtiéndolo en un ligón consagrado que recuerda, inevitablemente al primigenio capitán de la serie original, William Shatner.




En cuanto a Spock, está presente por duplicado. Zachary Quinto interpreta a un Spock joven mientras que el icónico y recientemente fallecido Leonard Nimoy da vida al vulcaniano durante su etapa anciana.

Tanto Nimoy como Quinto son magnéticos y su personalidad recuerda inevitablemente a la de Sheldon Cooper (aunque es precisamente al revés, el de Pasadena es quien está basado en el personaje de ciencia ficción). Ambos están cómodos en el papel y tienen un aire infantiloide e inocente que roza lo repulsivo y lo cándido al mismo tiempo.





Por último, qué decir de la fantástica actualizón de  Zoe Saldana como Nyota Uhura. Su actuación muestra a una mujer de armas tomar, carismática, inteligente, desafiante, guerrera, dura y atractiva. Uhura en estado puro.




Como conclusión, tan solo puedo decir que las películas me encantaron. Si no conoces la franquicia y te gusta la ciencia ficción seguro que las disfrutarás y, si ya la conoces, también. Aunque hay muchos trekkies que no estarían demasiado de acuerdo con esta afirmación.

Para terminar, un par de curiosidades. En primer lugar, he leído que la inclusión del teletransporte en la historia original fue un recurso para poder prescindir de los costosos efectos especiales de aterrizaje. Toda una muestra de ingenio ante la falta de recursos, al más puro estilo George Lucas.

La segunda curiosidad es que la franquicia es bastante profética, pues varios de los inventos y dispositivos que ya mostraba a finales de los setenta, acabaron por hacerse realidad. Es el caso de las pantallas táctiles, las tablets, la transferencia de datos de un ordenador a otro sin cables, el manos libres o los intercomunicadores, que son el precedente de los teléfonos móviles.

Y como homenaje a Leonard Nimoy, aquí va esta maravillosa ilustración. Desde luego, el mundo de la ciencia ficción está de luto tras su perdida y siempre será recordado como el único e inimitable Spock.


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