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Entrevista a Antonio de Felipe, el artista capaz de fusionar pop y arte callejero

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Antonio de Felipe es un artista valenciano licenciado en Bellas Artes. Es autor de más de 90 exposiciones individuales, tanto en España como en el extranjero, y de otras tantas colectivas. 

Su estilo es el pop y su apodo de grafitero, 'The Beast'. Se lo pusieron en Miami cuando le dijeron: “You're fucking amazing, you're the beast”. Tras haberle entrevistado en el centro cultural Casa de Vacas con motivo de su última exposición, 'Graffiti pop', debo decir que el pseudónimo es todo un acierto, pues una persona energética, dura, sensible y emocional, todo al mismo tiempo. Pero qué más da lo que yo diga... compruébalo en primera persona leyendo sus respuestas.



Mientras cursabas tus estudios de Bellas Artes trabajaste como publicista en una agencia. ¿Fue casualidad?

Fue una casualidad, sí. Yo me financiaba mis estudios trabajando como publicista y de alguna manera lo que ocurrió fue que estudié dos carreras complementarias. Por un lado, Bellas Artes, una carrera académica y por otro, a nivel laboral, publicidad. Ambas carreras se complementan, se fusionan y dan lugar a que mi estilo sea el que es. 


Tu respuesta me hace preguntarme si el arte y la publicidad son tan distintos como parece.

Hay obras de arte que parece que lo son y en realidad no lo son. También hay publicidad que es una auténtica obra de arte. Yo creo que la creatividad, el ingenio y aquellas cosas que son creativas en si mismas y tienen un valor artístico, lo son. Depende de la calidad de cada una de las obras.


'La In-fanta de Naranja' o 'El Buen Pastor con Norit' son nombres muy transgresores y que fusionan las dos cosas. ¿De dónde surge esa idea?


Esa fue una de mis primeras series. Era natural que yo fusionase el arte clásico con las marcas. Esa serie nace cuando yo estoy trabajando en la agencia de publicidad. Incorporo el lenguaje publicitario al lenguaje artístico.


Me llama la atención el concepto 'Vaca Top Model'.


Fue mi primera exposición aquí, esta es la quinta. Esto era la antigua vaquería real y por eso se llama Casa de Vacas. Me pareció divertida la idea de que las vacas volviesen a su casa y por eso hice cuadros de vacas y esculturas, que, por cierto, han sido copiadas e imitadas hasta la saciedad. Pero el primero en hacerlas fui yo.


Has representado a Charlize Teron con la indumentaria del mítico anuncio de J’Adore Dior. ¿Cómo decidiste crear esa pieza? 

Estaba exponiendo en Austria y vi por primera vez la obra de Gustav Klimt en directo. Me impresionó muchísimo. Curiosamente, en el vuelo de vuelta a Madrid, vi un anuncio de J’Adore y en mi cabeza surgió una asociación de ideas: dije bueno, es una musa de Klimt. Cogí unos rotuladores, hice un boceto y arranqué la hoja. 


Audrey Hepburn grafitera y su icónico traje de Givenchy conectan, inevitablemente, tu exposición con la moda.

No solo está ese traje, también está el traje de carne de Lady Gaga, los bordados de los kimonos de las geishas grafiteras. Me encanta decir que he bordado a pincel kimonos, porque están hechos con mucho detalle. 

Creo que la moda si que tiene una influencia bastante importante en mi obra. Desde Audrey, la serie del cine... Siempre hay guiños a muchas cosas, es como una termomix de influencias que tengo, las mezclo todas y luego les doy mi propia lectura. 




Uno de los ingredientes que metes en tu termomix es Marilyn Monroe. De hecho, el cuadro del que acabamos de hablar, el de Audrey Hepburn grafitera, es un inevitable guiño a la rubia eterna, por aquello de la inscripción 'Diamond's are girl's best friends'... Ambas son omnipresentes en esta exposición y me llama la atención que te gusten tanto, pues son dos mujeres tan iguales como diferentes.

¿Qué tienen, cada una en su estilo, para influenciarte tanto como artista?

Pues carisma. Yo creo que lo fundamental para destacar en cualquier ámbito es tener carisma y personalidad. Ambas, tanto Marilyn como Audrey, eran cánones estéticos opuestos, pero las dos tenían muchísima fuerza y carisma. Las dos han tenido imitaciones hasta la saciedad pero ellas eran únicas. 


Coincido contigo en que eran únicas. Pero, como ya ha quedado claro hasta el momento, ellas no son tus únicos referentes.  Tu obra bebe mucho de la cultura de los superhéroes y quería preguntarte si la fiebre por los superhéroes que ha explotado últimamente ha tenido algo que ver.

No, no, no, yo no me dejo llevar nunca por modas. De hecho, yo empecé hace veinticinco años y el pop no estaba nada de moda. De alguna manera, he tenido que dignificarlo porque la gente pensaba que era una pintura comercial, superficial, sin contenido... Y es todo lo contrario. Cualquier persona que vea esta exposición sabe que estoy contando muchas cosas detrás de cada obra. 

Yo soy un gran aficionado al cine, pero también  los dibujos animados; soy generación Mazinger Z y de otros superheroes. Todo el backstage que yo tengo de conocimientos los saco en función de mis necesidades.


¿Y, por qué Marvel y no DC Comics? No he visto un solo superhéroe de la segunda franquicia en esta exposición.

Casualidad. He dibujado a Superman, pero no en esta serie. De hecho. en la anterior estaba, y en la anterior, también. 


Me pregunto porqué has elegido a Lobezno en concreto para autoretratarte.

Me hacía mucha gracia mezclar dos conceptos, la fiereza de Lobezno y el arte. Quería mezclar sus garras con mis pinceles, y pensé que yo era muy así, un Lobezno al que le brotan pinceles de las manos. Yo soy muy bestia, una persona con mucha energía pero capaz de crear cosas bellas.  

De hecho, mi pseudonimo de grafitero en Miami es 'The Beast'. Me dijeron “You're fucking amazing, you're the beast” y me dijeron que era capaz de desollar con la sensibilidad de mis pinceles. Me pareció preciosa la frase y es cierta.



Ahora que me hablas de tu apodo de grafitero no puedo evitar preguntarte qué te gusta más, si el aerógrafo, o el spray. 

Yo pinto básicamente con pincel y acrílico. 

Pero en esta exposición, como venía al caso, he utilizado otros materiales, lo que también está muy bien porque hace que te tengas que poner al día. 

Yo nunca había utilizado spray, neón, rotuladores para determinados fondos, aerógrafo... 

Creo que el hecho de fusionar distintas técnicas y que hagan que el cuadro funcione en su conjunto es una experiencia única y que de alguna manera te va renovando como artista. Yo sigo mi discurso plástico pero cada exposición es distinta.



¿De dónde sale la idea de salirte fuera del cuadro y decorar el recinto?

Ese sentido del exceso sale de Miami. Allí hay una exposición de arte tan brutal... sobre todo en Wynwood. Yo lo que quiero es traer un poquito de Wyngood a Madrid, o lo que es lo mismo, la explosión del arte sin prejuicios, el exceso del arte. Pero bueno, a pesar de todo, siempre digo que el bosque no te impida ver los árboles.


Me doy cuenta de que es muy difícil que esta obra no llegue a todo el mundo. Siempre hay algún elemento que hace un guiño a todas las generaciones. A mí, por ejemplo, me ha impresionado mucho ver al Pájaro Loco porque lo veía de pequeña. 

¿Esto ha sido intencional?

Rotundamente sí. En esta exposición se da ese milagro, pero ha sido una casualidad, pues yo pinto desde la más absoluta libertad y para gustarme a mí. Cualquier obra de arte tiene que salir desde dentro, la tienes que sentir. 

Lo cierto es que hasta yo estoy sorprendido, porque desde niños que no saben hablar hasta ancianos conectan y les encanta. Es un milagro, pero no es que yo pinte para gustar, porque eso sería imposible, porque el gusto es muy plural y muy subjetivo. Yo pinto por lo que siento y mucha gente conecta con lo que yo hago, ven el esfuerzo, la técnica y la emoción que yo pongo y lo valoran. 


Me dices que pintas lo que sientes. ¿Crees que en cada una de tus obras hay un pequeño autoretrato?

Sí, por ejemplo, te voy a contar una anécdota. El cuadro del padre de Bambi con Bambi tiene que ver conmigo y con mi padre. Cuando yo era pequeño, él me llevaba a concursos de dibujo en la calle y yo pintaba a Bambi. Él me afilaba los lápices y se sentía muy orgulloso porque yo era un niño muy dotado para el dibujo y sabía que iba a ser un gran artista. Desgraciadamente, falleció hace treinta años, antes de que pudiera ver mi carrera. Aquel cuadro es un homenaje a eso, es un cuadro muy emocional. Y como ocurre en aquella pieza, ocurre en todas. Detrás de cada obra hay una pequeña historia que cuenta cosas de mis vivencias.


Sin duda es un cuadro único y, sabiendo su historia, lo es aún más. Aunque, en realidad, todas tus obras son únicas. Quizá es porque te encanta fusionar.

Totalmente (dice entre risas). 

Me encanta, y me encanta utilizar opuestos, partiendo de imágenes conocidas por la cultura popular y dotándolas de significados totalmente diferentes, cambiándolas de contexto. 

Es mi discurso artístico: yo soy un artista pop porque me nutro de la cultura popular y de lo que nos rodea a todos. 

Lo que es cierto es que cada exposición es una aventura. Por eso, utilizo temas para guiar las exposiciones y mostrar mis sentimientos. En esta, elegí como excusa el arte urbano, en la anterior, que se llama LPOP, la música y las portadas de discos, en la anterior a esa, el deporte... Toco temas de la cultura popular, que más o menos todos conocemos, pero llevándolos a mi terreno, transformándolos. 


Hablando de transformar, he visto en tú web varias menciones a Alaska y La Movida. ¿Ha sido una influencia clave para transformar tu obra?

Yo no viví la movida, porque yo soy valenciano, era muy joven y en aquella época estaba en Valencia. Pero, evidentemente, mi adolescencia y primera juventud ocurre en los ochenta y, de alguna manera, sí que me ha podido influenciar o transformar. Por ejemplo, es posible que la explosión de color de mis obras tenga que ver con eso. 




Va llegando la hora de finiquitar la entrevista, pero no puedo dejarte escapar sin preguntarte por tu relación con la Casa Real.

Lo cierto es que he hecho cosas para la Familia Real. Por ejemplo, Felipe VI tiene un cuadro que me encargó el ABC por su cuarenta cumpleaños. 

En cuanto al cuadro que aparece en esta exposición, es un encargo de EL MUNDO.  Me pidieron mi visión sobre la Familia Real actual para un especial sobre la pintura de Antonio López. 
Entonces, decidí romper el retrato protocolario, porque están dibujadas tres generaciones, el pasado con los antiguos reyes, el presente con los reyes actuales y el futuro con las niñas. Lo más importante de este cuadro es el color, tiene muchos colores que hablan de una sociedad multicolor y plural. De alguna manera, es como actualizar la monarquía, que tiene algo de rancio, de antiguo. He intentado hacer un retrato de gente de su tiempo.

 
Antonio de Felipe posa conmigo al final de la entrevista
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