Entrevista biográfica a Julio Castejón, el líder de la banda Asfalto

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Hace ya casi cinco años desde que tuve la oportunidad de entrevistar a uno de los grandes de nuestro rock nacional, Julio Castejón, cantante, guitarrista y líder del grupo Asfalto. Un hombre que encaja con el rock progresivo, es agnóstico, de izquierdas y para el que la palabra familia significa arraigo y certeza, según sus propias palabras. 

Mi reunión con él tuvo lugar, concretamente, la tarde del 23 de octubre de 2010. Recuerdo aquella fecha con claridad porque fue mi primera entrevista. Todavía estaba cursando el segundo de los cinco años de la Licenciatura en Periodismo y no sabía qué era lo que un periodista sentía al empuñar el micrófono o la grabadora. 

Mientras me dirigía al punto de encuentro, los nervios me jugaron una mala pasada y sentía que iba a darme un ataque de un momento a otro. Sin embargo, en cuanto tuve la oportunidad de saludarle, me di cuenta de que mis nervios eran absurdos. Castejón era optimismo, simpatía y amabilidad a partes iguales. Nos dirigimos a una cafetería y comenzamos con la entrevista. 



¿Cómo recuerdas Hándicap, tu primer grupo?

Fue un momento de gran ilusión, ya que yo tenía 16 o 17 años y descubría que quería ser músico. Con ellos comenzó mi carrera profesional y, por primera vez, el día 25 de agosto de 1969, cobré por tocar.

Sin embargo, las diferencias no tardaron en llegar, al poco tiempo descubrí que ellos no vivían la música con la misma pasión que yo. Para remate, me tuve que ir África a hacer la mili. Cuando volví no pude más que sorprenderme al conocer la noticia de que los Hándicap se habían ido a Galicia, a tocar con una orquesta. Incluso se habían cambiado de nombre.

Finalmente decidí rehacer el grupo con otros amigos. Entre ellos estaba el que luego sería el batería de Asfalto.



¿Y cómo fue tu llegada a Asfalto?

Pues un día recibí una llamada de José Luis Jiménez (actual bajo y voz de Topo), alguien a quien yo admiraba muchísimo. Fue más o menos así:

J. L. Jiménez: ¡Hola! Soy José Luis, de Tickets.

J. Castejón: ¡Hombre! ¿Qué pasa, habéis cambiando el nombre?

J. L. Jiménez: Es una historia que ya ha terminado. Asfalto ya no existirá más.

J. Castejón: Pues ya me contarás…

J. L. Jiménez: Bueno tío, da igual. A lo que vamos, que yo quiero hacer un grupo contigo.

J. Castejón: ¡Caramba! Pues sí, por mí estupendo. Pero creo que yo no estoy al nivel al que tú estás tocando…

J. L. Jiménez: A mí eso no me importa. Yo paso de tocones, quiero gente que viva la música y hacer algo juntos. No te preocupes, ya verás como va a sonar.

J. Castejón: Bueno, pues entonces empezaremos a ensayar.

Justo ese fin de semana tocaba con Hándicap. Pero el bajista del grupo entendió mal donde habíamos quedado y no se presentó. Como teníamos que tocar y aquello era un problema, se me ocurrió llamar a Joe para que tocase en su lugar. Joe vio que Enrique Cajide, mi batería, tocaba muy bien y así empezamos los tres.

Al principio, actuamos bajo el nombre de Hándicap, ya que notaba a José Luis muy reticente a utilizar el nombre de Asfalto. Pero se lo comenté y finalmente le convencí de que aquello era bueno para que pudiéramos tocar más. De aquel modo, Asfalto renació en el verano de 1974.


La expresión de Castejón era de alegría. Cómo no iba a serlo, si estaba hablando del renacer de Asfalto, de música, de juventud y de rock. Por eso, decidí preguntarle por la influencia de la música en su juventud.

Creo que la música influenciaba mucho la vida de los jóvenes por aquel entonces. La música en los sesenta y los setenta significó una explosión de un calibre impresionante. Había discotecas, salas enormes, grupos, pop, Beatles, Rollings y Rock & Roll.

Además, como ocurre desde que el mundo es mundo, relacionarse con las chicas era muy importante para los jóvenes. Y las chicas iban donde había música...

Nosotros íbamos a los sitios de moda para escuchar la música que nos tenía capturados, entre ella la de The Beatles, que eran lo más. Para que te hagas una idea: Los Brincos y Los Bravos reproducían en España el mismo fenómeno que The Beatles a nivel planetario. El fenómeno fan era tan real… La juventud aclamaba a los músicos.


¿Y qué pasaba con la música de Asfalto?

El despertar de Asfalto en España coincide con el inicio de La Transición. Por primera vez, existe algo que a la gente joven le motiva más que la propia música: la revolución por la democracia. La juventud de entonces se politiza mucho y los músicos no somos una excepción. Por ejemplo, la canción "Mujer de plástico" (1978) habla de esas niñas que intentaban aparentar ser de izquierdas, pero realmente eran personajes de aquel tiempo sin consistencia ideológica ninguna. La moda era implicarse en la política y por eso ellas se implicaban.

Paralelamente, la música se había apaciguado mucho. En aquel momento triunfó la música hortera y barata. La gente no lo sabe, pero todo aquello estaba controlado por una compañía discográfica cuyo capital era del Opus Dei. La juventud de principios de los setenta estaba controlada y no era demasiado rebelde. Aunque siempre hay excepciones y en aquel momento los cantautores mandaban mensajes con ideas revolucionarias. Serrat se tuvo que marchar de España, incluso.

Asfalto es un grupo unido al pensamiento crítico de aquel tiempo, con un concepto parecido al de los cantautores, pero con una norma sonora relacionada con el rock. Sin ir más lejos, "Capitán Trueno" (1978) es una canción completamente crítica, a pesar de que no se entendiera y la gente se quedase con un estribillo bailón.

Nuestra música era crítica, al igual que nuestro pensamiento. Jamás se nos hubiese ocurrido decir “mi chica me ha dejado, no sé cómo ha pasado”. Tío, si te ha dejado, algo le habrás hecho para que se harte. Mi gran drama es pensar que queríamos cambiar el mundo y no hemos podido hacerlo.




(Asfalto en 1978 interpretando "Capitán Trueno" en el programa Aplauso)


Está claro que en la España de entonces había dos movidas muy distintas, con rollos totalmente diferentes. ¿Cómo se vivía La Movida desde la otra movida?

Ciertamente, había dos movidas. Una era mediática y muy colorista. Es la que todo el mundo conoce como La Movida, de principios de los 80. Estaba formada por una juventud que no había sufrido el franquismo y que no tenía implicación con la democracia. Aquella generación se limitaba a vivir la parte lúdica de la vida, a vivir todo el día bailando y a colarse en fiestas.

La otra movida es la rockera, la que dice “enseña a tu hijo a amar la libertad”. Los conciertos de rock se abarrotaban de gente que hacia un ejercicio de vinculación a una causa.

Se me acaba de venir una anécdota a la cabeza. En 1983 nos vimos obligados a hacer la presentación del disco ‘Más que una intención’  al aire libre, en la Moncloa. La policía municipal estimó que había unas 15.000 personas. Pero al día siguiente no se hablaba de eso, sino de un grupo inglés de cuarta fila que había actuado en la Sala Rock – Ola. Lo más triste es que solo 70 personas fueron a verlo.

¿Y por qué no se habló de nosotros? Porque Asfalto es un grupo proletario, así lo definió un periodista ilustrado, y el rock no es consumista. Los poperos quieren moda. Los rockeros, sin embargo, quieren una chupa de cuero y cuánto más vieja, mejor.


¿Y cómo afectó todo aquello a la banda?

Pues, a pesar de todo, Asfalto sigue adelante. El 20 de octubre de 1978 se convierte en el primer grupo español en tocar en la icónica sala londinense The Marquee Club. Sin embargo, recuerdo aquello como una bonita foto y nada más. La actuación fue un desastre.

A pesar de estar feliz por estar tocando en el escenario por el que habían pasado casi todos mis ídolos, delante solo tenía a estudiantes españoles, tan solo habría una media docena de británicos. Pero el desastre no acabó ahí: nosotros teloneábamos a un grupo malísimo. Entonces me pregunté por qué el grupo número uno en España tenía que entrar en Londres por la puerta de atrás. En definitiva, hicimos el idiota.


Bueno, como bien dices, las fotos al menos fueron bonitas.

Sí, hay que quedarse con lo positivo, ya que lo negativo suele quemar a las personas. Lo cierto es que la situación actual no está mucho mejor: hace poco me ofrecieron hacer una gira por Inglaterra pagando.


Increíble.

Sí. Y Barón Rojo, que hace poco estuvo de gira, la hizo como teloneros. Y encima la compañía tuvo que pagar.


Ahora, hablemos de tu carrera en solitario.

Después del LP ‘El planeta de los locos’ (1994) ya no éramos capaces de convocar gente como en otros tiempos. La sociedad nos estaba mandando un mensaje: nuestro tiempo había acabado.

Pero yo, como siempre, quería seguir haciendo música. Intenté formar un grupo donde me sintiera cómodo y encontré a Los Trípodes. Con ellos hice mis discos, intentando no tener que tocar siempre las mismas canciones. Pero mi unión con ellos se extinguió en 2006, cuando les propuse hacer un disco nuevo para continuar y me dijeron que no estaban motivados.

Entonces decidí hacer música por mi cuenta. No fue un error: mi disco ‘El corazón de la manzana’ (2004) tuvo unas críticas maravillosas. De hecho, los seguidores de Asfalto lo consideran como un disco de la banda. Aquel disco ya apuntaba lo que iba a ser el Asfalto actual.


Imagino que eso supuso el último renacer de Asfalto.

Eso es. Quería hacer un grupo nuevo, pero apostando por música más progresiva, más intelectual. Busqué a músicos y encontré a la nueva formación (Arturo García, José Guereñu "Guere", Paul Castejón y Nacho de Lucas).

De todos modos, ahora estoy grabando un disco en solitario, como Julio Castejón. Estoy muy contento porque estoy experimentando una época de creatividad excelente, ahora es cuando tengo más colores en la paleta para pintar mis cuadros. No estoy encasillado en un estilo musical y si a una canción le hace falta un violín, lo utilizo.


No puedo despedirme de ti sin mencionar a la Sociedad General de Autores Españoles (SGAE).

La SGAE siempre es polémica. La razón por la que la población la odia tanto es que la sociedad es víctima de una manipulación permanente. Los medios son los principales agresores a la SGAE. Cuatro le debe 40 millones a la SGAE y se niega a pagarlo porque no puede. Les han condenado jurídicamente y Cuatro solo puede hacer una cosa: volcar opiniones negativas sobre la institución. Manipular es muy fácil.

No obstante, la recaudación es necesaria, pero reconozco que las formas que ha establecido la SGAE están injustificadas. Se deberían de estudiar otras.




Ya que creo que me falta información para posicionarme al respecto, doy la entrevista por finalizada. Sin embargo, nos quedamos un rato charlando off the record y hacemos un par de fotografías juntos, para recordar la que fuese mi primera entrevista.
Sale

2 comentarios:

  1. En cuanto me la lea con más calma, pienso comentar bien, he leído por encima y me parece muy interesante.
    Un gran trabajo Irene.

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    1. Gracias de corazón, Omar.

      Espero que la disfrutes mucho cuando la leas con calma :)

      Un beso enorme.

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