¿Por qué cancelaron 'Selfie', la serie de TV?

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Quizá te estés preguntado de qué estoy hablando. O, a lo mejor, ya conoces la inconclusa serie de ABC, que fue estrenada el pasado 30 de septiembre de 2014 y cancelada un par de meses después. 

Selfie es una comedia de situación estadounidense creada por Emily Kapnek, que narra las aventuras y desventuras de la “instafamosa” Eliza Dooley, encarnada por Karen Gillan. La actriz, más conocida por sus papeles en 'Doctor Who' y en 'Guardianes de la Galaxia', da vida a una veinteañera pelirroja obsesionada con alcanzar la popularidad a través de las redes sociales. La joven logra su meta –tiene 263.000 followers– hasta que un desafortunado incidente en un avión acarrea el desprestigio de su reputación online.

La serie narra cómo Eliza intenta limpiar su imagen gracias a la ayuda de Henry Higgs, un compañero de trabajo experto en marketing, encarnado por John Cho (más conocido por su papel de Hikaru Suru en 'Star Trek', entre otros). Ambos se convierten en los protagonistas principales y en el pilar fundamental de la serie. Parecía que 'Selfie', una adaptación de la oscarizada película de 1964, 'My fair lady', estaba destinada al éxito. Hasta el propio nombre de la serie prometía actualidad e innovación, además de una crítica de la más que latente adicción por los smartphones y por el mundo virtual que padece la sociedad hoy en día. Sin embargo, la serie no duró ni tres meses en antena y el 99% de las críticas que se encuentran por Internet son negativas y llegan a calificar a la serie de “hashtag bodrio”. Entonces, ¿Cuál fue el error? Quizás el público objetivo al que se dirigía.



(Recuerda el filme con este trailer de 'My fair lady')


El argumento-crítica a la adicción por las redes sociales tenía suficiente gancho como para atrapar a cualquier persona de la generación ‘millennial’ (los nacidos entre 1981 y 1995) y a aquellas personas que viven pegadas a sus smartphones de última generación, ya sea por motivos personales o laborales. Sin embargo, la serie parecía no dirigirse a ellos. De hecho, aún desconozco a qué público quería dirigirse su creadora.

Creo, y esto es solo una opinión, que el verdadero público objetivo del serial son aquellas mujeres de entre veinte y treinta y tantos años que se quedan fascinadas por 'Sexo en Nueva York' a causa de las reflexiones de Carrie Bradshaw sobre el comportamiento de la sociedad en general y de los hombres en particular. Todas aquellas mujeres magnetizadas por la moda y su industria que se sienten culpables por comer chocolate y que esconden sus gustos más “frikis”, no vaya a ser que perjudiquen a su reputación, al igual que Eliza esconde su pasado de “orco de instituto”. El target (real) de 'Selfie' no es otro que la mujer joven adulta que padece los terribles –véase el sarcasmo- problemas del primer mundo. Me incluyo en este target y me declaro fan incondicional de la ya cancelada serie.



(Aquí puedes ver el trailer de la serie)


Lo cierto es que dirigir productos audiovisuales hacia este target no es nada nuevo. Muchas otras producciones audiovisuales se dirigen a este colectivo de mujeres jóvenes adultas. Me refiero a películas como 'El diablo viste de Prada' (2006) o 'Confesiones de una compradora compulsiva' (2009).

Dicho lo anterior, no puedo evitar resaltar las similitudes que encuentro entre 'Confesiones de una compradora compulsiva y 'Selfie'. En ambas producciones, la protagonista es una joven adulta pelirroja (Isla Fisher interpretando a Rebecca Bloomwood en el caso de 'Confesiones de una compradora compulsiva') con un trabajo de oficina que detesta. Por otra parte, ambas son chicas guapas, espontáneas y estilosas –al menos Eliza Dooley lo es a su manera- y padecen los problemas del primer mundo. Y por último, lo más importante, la vida de las dos mujeres está regida por una fuerte adicción, las redes sociales en el caso de una y las compras en el caso de la otra.

Ah, se me olvidaba. Tampoco hay que olvidar que tanto 'Selfie' como 'Confesiones de una compradora compulsiva' son historias de autoconocimiento y evolución personal, pues las protagonistas descubren, a medida que se suceden los acontecimientos, que la tangibilidad de los “me gustas” y de la ropa palidece frente a la intangible-tangibilidad –nótese la paradoja- de la amistad y el amor.


Rebecca Bloomwood (Isla Fisher) en
 'Confesiones de una compradora compulsiva' (2009)


De este modo, puedo confesar que, mientras veía 'Selfie', me sentía identificada con su protagonista. Y eso que por Internet he leído bastante críticas que afirman que la actriz no se sentía cómoda en el papel. Discrepo totalmente, pero qué se yo. No soy una autoridad en críticas cinematográficas ni pretendo serlo. En definitiva, creo que si Eliza Dooley me resultó convincente fue porque Karen Gillan se sentía a gusto con el papel que interpretaba. Y dicho sea de paso, su actuación me parece maravillosa.



Similitudes con ‘My fair lady‘

En 'My fair lady' (1964). la carismática Audrey Hepburn encarna a una joven florista callejera llamada Eliza Doolittle cuyo sueño es trabajar una floristería. Sin embargo, su fuerte acento cockney se lo impide y por eso acude a Henry Higgins (Rex Harrison), un arrogante, irascible y misógino profesor de fonética.

Salta a la vista la similitud entre los nombres de la protagonista de 'My fair Lady' (Eliza Doolittle) y la protagonista de 'Selfie' (Eliza Dooley).

Por otra parte, el nombre de los protagonistas masculinos de ambas producciones también es casi idéntico: Henry Higgins y Henry Higgs. Al igual que ocurre con los nombres, la historia también se repite: el caballero andante al rescate de la dama paleta en apuros.

Como se observa, 'Selfie' es una clara y libre adaptación de la película de Audry Hepburn y Rex Harrison. Una historia prácticamente idéntica, pero en tiempos diferentes, 1964 frente a 2014.

Evidentemente, el cambio de tiempos justifica los cambios en las personalidades de los personajes; por ejemplo en Henry, que en el filme original es misógino y en la adaptación es una persona muy respetuosa, a pesar de contener pequeñas dosis de arrogancia e irascibilidad.


Eliza Dooley (Karen Gillan) y Henry Higgs (John Cho) en 'Selfie' (2014)

Eliza Doolittle (Audrey Hepburn) y Henry Higgins (Rex Harrison) en 'My fair lady (1964)



Estructura de la trama, fotografía y banda sonora

La trama de 'Selfie' evoluciona a medida que se desarrolla la serie. Al principio, el serial no es más que una sucesión de episodios cerrados sin un hilo conductor entre ellos, con un inicio, un nudo y un desenlace individual. Esta estructura también está presente en un sinfín de series diferentes, normalmente en comedias de situación, como ocurre en las primeras temporadas de 'The Big Bang Theory' (2007 - 2015).

Me llama la atención que esta estructura (tan cerrada al principio) da paso a una mucho más abierta al final, que relaciona los capítulos mediante un argumento que da coherencia a la historia, al igual que en las ultimas temporadas de  'The Big Bang Theory'.

En cuanto a la fotografía, creo que no es mala, pero tampoco espectacular. Sin embargo, la banda sonora me parece fabulosa. Es pegadiza hasta la saciedad y la música de ambientación suele venir bastante a cuento. Por ejemplo, la canción 'Wiretree' de 'Big Coat', que suena en el capítulo final mientras que Eliza decide mostrarse al mundo tal como es mediante un acto muy significativo (que no voy a mencionar para no hacer spoilers) es capaz de poner al espectador los pelos de punta, al menos en mi opinión. Cada quién es libre de pensar lo que quiera.

Recapitulando, la cancelada 'Selfie' contaba con todos los ingredientes para el éxito: un nombre potente y llamativo, dos actores principales magníficos, una trama divertida y crítica –ligeramente- a la vez, una fórmula de narración y presentación de los personajes probada y comercial (véanse las similitudes con otros productos audiovisuales) y una banda sonora maravillosa.

Sin embargo, lejos de alcanzar el éxito, fue cancelada por falta de audiencia. De modo que, tras realizar este análisis exhaustivo no puedo sacar otra conclusión que la que ya manifesté más arriba, el público objetivo estaba equivocado. Probablemente, si hubiesen promocionado la serie de otra forma, orientándola al público femenino, el cuento habría cambiado. ABC presenta la serie como una comedia para todos y no lo es.


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