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Audrey, una estrella entre diamantes

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Audrey Hepburn fue amiga y musa del diseñador Hubert de Givenchy. Este solía decir que no conocía a ninguna mujer que no hubiese deseado parecerse a ella. Precisamente, vestida del modisto, protagonizó la consabida cinta ‘Desayuno con diamantes’ (1961), que la convirtió en un icono del cine de los sesenta. 

Destilaba clase y su estilo era único. Solo ella podía lucir dos coletas y una gabardina Burberry sin parecer una adolescente en el patio del colegio. 




Fue una sex symbol de su época. Y de la nuestra: todavía hoy, 22 años después de su muerte, continúa considerándose un canon de belleza y sigue siendo fuente de inspiración para muchos, entre ellos el artista Antonio de Felipe. Puedes leer la entrevista en la que me lo cuenta aquí.
 

Muchos la conocían como la mujer con sonrisa de ángel. Lo cierto es que su rostro era aniñado y tan perfecto que parecía más divino que terrenal, aunque ella no opinase lo mismo. Uno de sus hijos asegura que siempre se sintió insegura por su aspecto y que "se sorprendía de que la gente pensara que era hermosa".

A pesar de su fallecimiento en 1939, sigue teniendo un ejército de fans e imitadores de diferentes generaciones. Sin embargo, muchos desconocen sus circunstancias vitales al cien por cien y, a menudo, olvidan la gran profesional que fue. Supo convertirse en india americana a pesar de tener rasgos occidentales (‘Los que no perdonan’, 1964); en monja (‘Historia de una monja’, 1959) y en florista callejera (‘My fair Lady’, 1964) sin perder un ápice de credibilidad. A modo de homenaje, hagamos un repaso de su biografía y su carrera.




La joven Audrey Kathleen Ruston nació en Bruselas el 4 de mayo de 1929. 

Debutó sobre las tablas cuando era una niña, en funciones clandestinas organizadas por su madre (una baronesa holandesa) para recaudar fondos para la resistencia durante la Segunda Guerra Mundial.

A pesar de que su padre nunca tuvo una opinión tan favorable como la de su madre sobre sus inclinaciones artísticas, estudió Danza y Arte Dramático en Londres y Ámsterdam.

Algo más crecidita, cuando la escritora Colette le ofreció el papel protagonista de ‘Gigi’ (1951) en Broadway, ninguna de las dos (directora y actriz) se imaginaba que aquella actuación acabaría siendo su pase al estrellato. Fue entonces cuando el director William Wyler la vio sobre las tablas y se quedó tan prendado de ella que no pudo evitar ofrecerle protagonizar 'Vacaciones en Roma' (1953). Aquel papel le valió un Oscar a la mejor actriz.

Sin embargo, a pesar de haber llegado a la gran pantalla, la bella actriz no renunció a Broadway. De hecho, fue sobre las tablas donde conoció a Mel Ferrer, su primer marido. Ambos eran cabeza de cartel de ‘Ondine’ (1954) y surgió el amor. De aquel matrimonió nació un hijo, Sean Hepburn Ferrer.




En parte gracias a él, hoy la conocemos un poquito más. Casi 50 años después de su nacimiento, escribió y publicó un libro que desvela muchos detalles sobre la vida de su madre: 'Audrey Hepburn: Un espíritu elegante' (2009). Como veremos, su segundo hijo también hará lo propio más adelante.

En el mismo año en el que conoció a su primer marido, protagonizó 'Sabrina' (1954), uno de los grandes éxitos de su carrera, junto a dos galanes de lujo: Humphrey Bogart y William Holden. El filme cuenta como David y Linus, dos hermanos pertenecientes a una familia adinerada, se pelean por conquistar a la humilde Sabrina, la hija de su chófer. 




Catorce años después de 'Ondine' y tras haber sido dirigida por su marido (que también era director) en numerosas ocasiones, se separaron.

Aquello no impidió que la actriz continuase con su carrera y demostrase su valía como actriz y bailarina. En 1957, protagonizó 'Una cara con ángel', una cinta imprescindible para los amantes de la moda que versa sobre un fotógrafo (Fred Astaire) y una joven (Audrey Hepburn) que se convierte en la maniquí del momento.

Los años pasaron hasta que, el 18 de enero de 1969, la belga probó suerte de nuevo con el matrimonio. Esta vez con el psiquiatra italiano Andrea Mario Dotti, al que conoció en un crucero. El día de su boda vistió un vestido de lana rosa diseñado por su modisto de cabecera y amigo, Hubert de Givenchy, quien también diseñó su primer traje nupcial. El ramo estaba compuesto por flores fresia y lirio de los valles. Hepburn y Dotti tuvieron un hijo en común, Luca, y en 1978 se divorciaron.




Luca, al igual que su hermano, se ha animado con la escritura y el pasado 16 de junio publicó un nuevo libro sobre la vida de su progenitora 'Audrey at Home: Memories of my Mother's Kitchen' (2015).

En él, cuenta hechos desconocidos hasta el momento sobre la vida de la actriz, como que nunca se recuperó tras haber sufrido la ocupación alemana de Arnhem (ciudad en la que vivió entre 1944 y 1945), una experiencia que le acarreó problemas de salud para el resto de su vida, como asma, ictericia, anemia y una fuerte hidropesía. Dotti también cuenta que su madre tenía un apetito voraz, que adoraba el chocolate y que el tabaco era una de sus grandes pasiones.


Como se observa, la rivalidad literaria entre estos dos hermanos de madre nos ha regalado un arsenal de información. No esta de más señalar que, actualmente, su rivalidad es más que literaria, ya que se encuentran inmersos en una disputa legal sobre cómo repartirse la colección de joyas, sombreros, fotografías y vestuario de la actriz. Si quieres saber más, puedes leer en este artículo de EL PAÍS.





EMBAJADORA DE UNICEF

Una de las facetas más desconocidas de la actriz, al menos por el público más joven, es la solidaria. Pasó los últimos años de su vida implicada en causas sociales. Trabajó muy duro para ayudar a los enfermos de sida y para paliar la malnutrición infantil.

De hecho, en 1989, fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de Unicef. "Sé perfectamente lo que el Unicef puede significar para los niños, porque yo estuve entre los que recibieron alimentos y ayuda médica de emergencia al final de la Segunda Guerra Mundial", afirmó la actriz en su discurso de investidura. 





DEFUNCIÓN

Audrey Hepburn falleció en Suiza a los 63 años de edad a causa de un cáncer. Nunca hizo de su deterioro físico un espectáculo y deseaba que se le recordase como la princesa rebelde y adolescente de Vacaciones en Roma. Tal y cómo afirmó Ángel Fernández-Santos en la edición impresa de EL PAÍS:

 "Se fue con la forma discreta de caminar que fue parte de su incomparable elegancia. Si algo puede distinguirla como mujer y como actriz es que supo fundir a una y otra hasta hacerlas indistinguibles."

Ese mismo día, Elizabeth Taylor dijo que Dios estaría contento de tener un ángel como Audrey con él.



SU FILMOGRAFÍA IMPRESCINDIBLE  

Ya hemos hablado de 'Vacaciones en Roma' (1953), 'Sabrina' (1954), 'Guerra y paz' (1956) y  'Una cara con ángel' (1957). Sin embargo, cualquier fan que se precie debería haber visto, al menos una vez en su vida, unas cuantas cintas más. En concreto, 'Desayuno con Diamantes’ (1961), ‘La calumnia’ (1962), ‘Encuentro en París’ (1964), ‘Los que no perdonan’ (1964), 'My fair lady' (1964) y  'Todos rieron’ (1982).





LAS BIOGRAFÍAS QUE NO TE PUEDES PERDER

Si quieres saber más sobre su vida, puedes leer las biografías escritas por sus hijos; 'Cómo ser adorable según Audrey Hepburn' (2009), de Melissa Hellstern, un libro que cuenta su filosofía vital y sus secretos de belleza; y, por último, la biografía de Donald Spoto ('Audrey Hepburn: la biografía', 2013). Esta cuenta con los testimonios de Gregory Peck, Fred Astaire, Gary Cooper, Cary Grant y de otros muchos hombres que la acompañaron en su vida y en su carrera.




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