¿Quién no quiere a Los Minionistas?

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Últimamente no paro de leer sobre su existencia en todas partes. Muchos medios de moda digitales, incluyendo a VOGUE, ya se han hecho eco de una plaga que inunda la web y la colorea de amarillo, la comunidad de Los Minionistas

Seguro que te estás preguntando qué demonios son y por qué te recuerdan a Los Minions. Pues porque eso es lo que son: más enanitos amarillos adorables, con peto, guantes y gafas. En concreto, iconos y estrellas de la industria de la moda reconvertidos en Minions. La diferencia entre estos y los otros es que no sabemos si estos trabajan para algún villano en particular, o no. Puede que el villano en cuestión sea su propio creador, la página de venta multimarca Stylight

Yo, hasta ayer, desconocía su existencia. Sin embargo, tanto Minionista (con el logotipo de la web a su lado, por supuesto) me llevó a investigar a quién se le ha ocurrido reconvertir de este modo a Suzy Menkes, Donatella Versace o hasta la mismísima Choupette Lagerfeld; sí, a la gata del diseñador alemán del mismo apellido, que incluso tiene Twitter e Instagram (@choupettesdiary). 

Para mi sorpresa, o tal vez no, descubrí que detrás había una estrategia comercial: "Inserta la comunidad en tu web", especifica la página junto a un código HTML que permite portar la imagen de estos particulares Minions. Y resulta que TODOS queremos contar con Los Minionistas en nuestro blog y, por ello, incluimos en él las diferentes imágenes, con el logotipo de Stylight incluido.

Pero da igual, Los Minionistas son muy monos y yo, personalmente, me muero de amor (y seguro que tu también). Si Los Minions han conquistado a diseñadores de la talla de Rupert Sanderson, Giles Deacon, Piers Atkinson o Tatty Devine, inspirándoles para confeccionar prendas, ¿quiénes somos nosotros para darles la espalda y negarles un hogar, sobre todo cuando se vuelven tan fashionistas como Vivienne Westwood?

Personalmente y de corazón, solo me queda felicitar a sus creadores. En primer lugar, por haber alcanzado de lejos su objetivo: publicidad gratuita. Y, en segundo lugar, porque repito; son muy monos, muy pero que muy monos.
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