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Mercedes-Benz Fashion Week Madrid (febrero 2016): Sheila Pazos y las ciudades imaginarias de Italo Calvino

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Sheila Pazos es gallega, nació en Ginebra en 1986 y acaba de aterrizar, pisando fuerte, en la pasarela EGO, destinada a los jóvenes talentos españoles. Y cuando digo fuerte, es fuerte, pues los diseños de esta artista (no solo se dedica a la moda, sino también al arte y a la fotografía) se han desmarcado por goleada de los de sus competidores.
   
Las ciudades imaginarias e invisibles de Italo Calvino son la fuente de inspiración de su primera colección, 'Artifical Paradises'. Hasta el punto de que los tocados y sombreros de sus maniquís, tanto femeninos como masculinos, son auténticos edificios en miniatura.
   
La colección de Pazos resulta controvertida como mínimo porque vuelve a abrir el debate sobre los límites de la moda y el arte. Sus creaciones no son nada convencionales y sus diseños son la exposición al público de un rico y complejo imaginario creativo.
   



Esta colección tiene a los tocados, sombreros, gorgueras y pajaritas XXL como principales protagonistas indumentarios. Es, sin duda, un derroche de fantasía repleto de cortes asimétricos, motivos florales e ilustraciones .

Lo más reseñable de la colección, probablemente, es la mezcla de materiales (desde el cuero al punto, pasando por el terciopelo y algodón), así como su condición unisex. Pero unisex de verdad, no una sucesión de básicos nada arriesgados como ocurrió en cierta colección low - cost en la que seguro estás pensando.

Lo mejor de 'Artificial Paradises' es que es democrática: democratiza la moda y la indumentaria, poniéndola en manos de cualquier persona que quiera hacer uso de ella, aunque su imaginario sea tan disparatado como el que Lewis Carroll mostró en ‘Alicia en el país de las maravillas’ y ‘Alicia a través del espejo’.

Pazos ha demostrado que en la moda no hay límites. Ha demostrado que se puede llevar un pantalón con una pernera larga y la otra corta, que se pueden usar pajaritas de mayor volumen que el traje en sí mismo y que los baberos no solo son para bebés. Solo puedo decir una cosa: Gracias, Sheila Pazos. Gracias por poner una nota de sentido común en esta frívola industria.


 


Fotografías (de arriba a abajo): Metal Magazine Vogue.
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