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Lanzamientos musicales | Crítica de Rumpelstinkin - Del lado de los malditos

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'Del lado de los malditos' es el segundo disco que la banda Rumpelstinkin tiene en su haber. En esta ocasión, el señor Ar Stinkin (voz, bajo, piano y coros) y sus secuaces, Walter Enríquez (guitarra y coros) y Ángel del Demonio (batería y coros), vuelven a la carga con un rock más combativo que nunca. 

El sentido del humor y la ironía son los rasgos más característicos de esta formación y también de su nuevo álbum. Lo más destacable quizá sea la mezcla explosiva que conforman la voz rota de su vocal en comunión con los solos de guitarra y el inconfundible sonido de su batería, que recuerda en ocasiones a una metralleta.  

Ya en su primer disco subrayaron la importancia de reírse de uno mismo y del entorno con 'Welcome to Garrulandia' (una canción que aborda el concepto de “garrulismo” asociado a la "Marca España"). Ahora con “Tu payaso”, el primer corte de los diez de este disco, se reafirman: “Yo solo quiero hacerte reír, que en esta vida es lo primordial, que habrá momentos que te hagan sufrir, que la sonrisa es un arma vital”. Seamos críticos y aceptemos los malos tragos con deportividad, eso es lo que nos canta Armando Soria en última instancia, porque la vida a veces puede ser cruda, pero haciendo el payaso se lleva mejor. Tendremos que hacerle caso, pues con casi dos décadas de experiencia musical a sus espaldas, de la vida seguro que sabe un rato. 

Si no es la primera vez que escuchas a este grupo de nombre impronunciable, probablemente sepas que practican un “rock apabullante, rabioso, socialmente insurrecto y, a veces, deliberadamente hiriente”, según sus propias palabras. Y razón no les falta en autocalificarse de ese modo, pues sus letras son críticas hasta la extenuación. Sirva como ejemplo “Malote”, que pone en jaque la calidad de la música actual, así como el buen gusto de la sociedad de masas que “tragará lo programado” y “no importa si es fabricado”. Rockeros reivindicando el género tal y como hacía Asfalto en los 80, sí señor.

No obstante, la pista más resultona y pegadiza de todo el disco quizá sea “El juego de la mordaza”. El culpable: el estribillo, ya que es uno de esos que se meten en tu cabeza y no te abandonan hasta pasada una semana después. Averiguar por qué ya es trabajo del oyente.

Para servidora, otro corte muy reseñable de este tracklist es “Duro y a la cabeza”. Un tema, como su propio nombre indica, duro; con un instrumental que sabe a heavy metal clásico y suena a declaración de intenciones. Con versos como “si no tratas de joderme soy muy fácil de llevar, (…), mi palabra y mis cojones son mi mayor posesión”, los de la ciudad condal nos hablan de amistad y traición. Que tire la primera piedra quién no haya experimentado el dolor de la traición de un amigo y no se sienta identificado… 

Esta reseña podría acabar aquí. Pero qué clase de reseña sería si no citase, al menos, la pista número seis de este disco, “El lado de los Malditos”, de nombre homónimo al álbum. “Salud, lucha y rock and roll” dice su estribillo, y es quizá la sentencia que mejor define la esencia de esta reivindicativa canción, cuya letra rezuma crítica política y tal vez social por los cuatro costados. Puedes ver el videoclip aquí.

En definitiva, se trata de un disco de lo más completo, con ritmos de todo tipo, desde el heavy metal hasta el rock and roll, con letras combativas y rebeldes y un sonido muy limpio para un rock muy sucio. Una joya para guardar en tu estantería.

Puntuación: 8/10
Sello discográfico: Clipper's Rock

Crítica originalmente publicada en MariskalRock.com
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