Sobre la conferencia de Michelle Obama en Madrid

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Michelle Obama ha dado una conferencia relativa al derecho a la educación de las niñas, en el marco del proyecto Let Girls Learn, esta mañana en Madrid. Lo sé, porque, además de haber leído la prensa, estuve allí. 

Gracias a la embajada de los Estados Unidos en España y la escuela donde estudio, he recibido una invitación en nombre de la primera dama estadounidense y he tenido la oportunidad, o más bien el privilegio, de asistir a Matadero para escuchar en vivo su inspirador discurso. Y reitero el inspirador, porque hacía tiempo que no veía a ningún político tan implicado con una causa y con tanta vocación de servicio público. 

Lo cierto es que la realidad es así de cruda: en el mundo hay una friolera de 62 millones de niñas y adolescentes sin escolarizar, discriminadas por su sexo y vetadas sin contemplaciones de una infancia feliz. Eso es lo que nos ha contado Michelle Obama, y lo ha hecho utilizando la palabra como aliada, en un discurso feminista que remaba en una única dirección: crear conciencia y empoderar a la mujer. En concreto, a las 600 mujeres que estábamos allí, “mujeres jóvenes y brillantes", con buenas notas y provenientes de escuelas y universidades públicas. 

La primera dama nos dijo que nos había llamado porque de verdad cree que nuestra generación es la única que puede empezar a cambiar las dinámicas sociales y políticas existentes, aunque sea despacio. También nos explicó que debíamos dar las gracias de tener acceso a una educación pública porque hay niñas de once años que se ven obligadas a casarse y tener hijos, renunciando a sus sueños. Por último, nos recordó que somos poderosas porque podemos ayudar a crear conciencia de la situación. 

Por todo lo anterior, Michelle Obama hizo un llamamiento a que difundiéramos sus palabras en las redes sociales. Personalmente, como mujer joven y periodista que soy, me siento más que obligada a compartirlas. Porque hay 62 millones de niñas de mentes brillantes con la vida truncada por una injusticia. 

En definitiva, el discurso de la primera dama estadounidense ha sido esperanzador y al menos, en cuanto a mí respecta, efectivo; pues ha logrado convertirme en un altavoz de lo que está pasando. Espero que las otras 599 jóvenes mujeres que estaban allí, así como los medios de comunicación de masas, hagan lo mismo y no se queden solo con los detalles menores, como las colas de acceso al evento o el número de políticos nacionales e internacionales que había presentes. Aunque un dulce no le hace daño a nadie y por eso dejo una foto del pequeño detalle que se ha repartido entre los asistentes, una caja de M&M’s americanos, firmada por Barack Obama. 




Fotografías (en orden de aparición): larioja.com, Irene Díaz.
Sale

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