Crónica de Thornskill + Kitsune Art + Unrecht en Lemon

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Thornskill, Kitsune Art y Unrecht incendiaron la Lemon. Parecía que estaba escrito y ni siquiera la hora de retraso con la que empezaron o el caluroso sol de junio a las ocho de la tarde lo impidieron. 

Hacía tiempo que no veía a un público tan entregado. Causas pudo haber muchas, pero quizás Charly Fernández, el guitarrista y segunda voz de Thornskill, fue la mayor. Sin ánimo de menospreciar a su compañero vocal Mr. Monkey, sus screamings se robaron todo el concierto. El público, por supuesto, supo apreciarlo y lo manifestó marcándose unos cuantos pogos y vitoreando su nombre desde la pista de baile una y otra vez. 

Lo cierto es que Thornskill supo meterse al público en el bolsillo, tanto con los temas de cosecha propia como con las covers que eligió para la ocasión, como “Blind” de Korn, “Toxicity” de System of a Down o “Zetsubou Billy”, del anime Death Note, entre otros temazos. Y qué decir de la coña de cantar “La Bamba”, de Ritchie Valens, un acierto seguro. Los asistentes se rieron mucho y de paso se la bailaron con una poca de gracia. 

Por su parte, la formación Kitsune Art también brilló sobre el escenario y dejó muchas fotos impresionantes, como las dos que aquí se muestran, gracias a su estudiada expresión corporal. Tocó temas propios cuyos ritmos recordaban al metal alternativo más técnico; con un instrumental que se posaba en los oídos como los tiros de una metralleta pero suave en los estribillos y con voces rotas, tremendamente poderosas y acompañadas de melodías cristalinas.




Unrecht, un grupo de metal industrial tributo a Rammstein, fue la banda encargada de cerrar la velada. Fue la única formación que contó con un teclado en su instrumental, y dicho sea de paso, con una mujer entre sus filas (precisamente la teclista).

Esta banda destacó por su impresionante escenografía, que recordaba al sadomasoquismo y a la brujería gracias al uso de máscaras, cuero negro y elementos de atrezzo propios del gore.

Su setlist contó con una pista propia y con temas tan emblemáticos como “Du Hast!” o “Pussy”. Imaginen en cuál de los dos el vocal salió acompañado por una dama hinchable y rubia llamada Alexandra.

El broche final de la velada fue “Te quiero puta!” y lo tocaron junto a sus compañeros de Thornskill. Qué mejor manera de acabar que con un tema insignia de los alemanes, en castellano y acompañados por el público en el escenario bajo una lluvia de confeti. Una jornada para recordar.

Crónica originalmente publicada en La Heavy 385.
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