PropCorn, el estudio de creación de sueños y proyectos locos

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Tengo que confesar que, aunque ya hace más de un mes desde nuestra visita a Japan Weekend Madrid, me negaba a cerrar este capítulo de la historia de Aquí las normas las pongo yo (y digo capítulo porque allí conocimos y fotografiamos a un montón de gente muy molona que se ha convertido en parte fundamental del proyecto, como el ilustrador Juan Aparicio o todos los cosplayers que aparecen en esta galería) sin quemar una última carta que aún me guardaba bajo la manga: la entrevista que concerté con Jafet Leonardo San Martín, el creador de PropCorn. 

PropCorn es un estudio de diseño y producción de props o, lo que es lo mismo, elementos de atrezzo para cosplay, inspirados en la ciencia ficción, la fantasía, los cómics y la cultura audiovisual. Su lema es "If it doesn't exist... We will create it" y está formado por Jafet y un equipo de cuatro personas más. 

Todos ellos, con sus diez manos en total, logran concebir trabajos tan impresionantes como inusuales que comercializan online, a través de la plataforma Etsy, y también en convenciones, como Japan WeekendBarcelona Games World. Y tengo que decir que lo de trabajar cara al público no se les da nada mal, pues no dudaron en ofrecerme un bate cuando me vieron aparecer vestida de Harley Quinn y portando una modesta pistola de juguete (arriba una foto para el recuerdo) :D 

Sin más dilación... ¡Que comience la entrevista! 



¿Cómo nació ‘PropCorn’, vuestro estudio de diseño?

Empezó un poco por accidente, como todas las historias épicas. Me licencié en Bellas Artes y un colega de promoción que se decantó por la rama de audiovisuales me pidió ayuda para rodar unos cortometrajes. Mi tarea consistía en realizar diversos props (objetos de atrezzo que son usados por los personajes y no meramente decoración). Aquello me gustó, fui investigando y metiéndome más y más en el tema.

Monté mi primer taller en una habitación de casa que era originalmente una alacena, donde apenas cabía una mesa, una silla y una estantería. Al cabo de un año, dejé mi trabajo y me metí de lleno en el proyecto. Desde entonces, mi idea original ha pasado por varios estudios, nombres y equipos, como Black Anvil, o Baluarte. Hace 4 años, decidí centrarme en un mercado más concreto, el mundo audiovisual dedicado a videojuegos, cine y televisión, y así creé PropCorn.

De nuevo, empecé solo, en un taller pequeño, pero con un objetivo claro. A lo largo de este tiempo de duro trabajo y grandes sacrificios, el proyecto ha crecido en tamaño y equipo. Cada persona que ha pasado en él ha dejado parte de su personalidad, energía y talento, y eso siempre lo agradeceré, porque forma parte de nuestro ADN. PropCorn es, hoy en día, un estudio de creación de sueños y proyectos locos.


En Japan Weekend Madrid estuvimos hablando y me comentasteis que sois cinco los que dais el callo en el taller actualmente. Me pregunto si os conocíais de antemano o si, por el contrario, el equipo fue creciendo sobre la marcha, según las necesidades que iban surgiendo. 

El equipo ha crecido bastante, lo que es una señal  de que cada vez tenemos más encargos, más trabajo y más necesidad de artesanos. En los últimos tres años, he lanzado un llamamiento anual a filas y he tenido un par reclutas muy destacados en cada promoción. Dos de los que ahora me acompañan son viejos amigos y compañeros de más aventuras de las que puedo recordar. Con ambos ya había trabajado en ocasiones y ahora parece que nuestro rumbo se ha estabilizado un poco. Al resto los he conocido por la oferta de trabajo, pero me gusta llevar mi empresa de una forma mucho más cercana y familiar de lo normal, así que estamos más unidos que simples compañeros de trabajo. Somos una tripulación. Para seguir a flote en algo como lo que nosotros hacemos, no basta con currar y punto; tienes que entregarte en cuerpo y alma.




Estoy convencida de que tras la ocurrencia de asociar los props con las palomitas hay una anécdota muy pero que muy divertida o, al menos, una lluvia de ideas legendaria. 

¡Estás en lo cierto (risas)! Quería un nombre original, que pudiera tener un logo curioso y que se asociase fácilmente al mundo audiovisual. Mi mercado es, sobre todo, internacional, así que debía ser un nombre en inglés.

Los props en inglés son todos aquellos objetos de atrezzo que son usados por los personajes. Una antorcha en un pasillo es atrezzo, a menos que la use un personaje, en cuyo caso se convierte en un prop. Los props, por tanto, tienen mayor protagonismo: deben cumplir una función y estar mejor acabados. Por otro lado, las palomitas están muy asociadas al cine, así que lo único que hice fue cambiar una letra y transformé popcorn (palomitas en inglés) en PropCorn. En España la gente no suele pillarlo porque, hasta hace dos o tres años, la mayoría no sabía qué es un prop, pero a las personas de habla inglesa les encanta y les hace mucha gracia.


Vuestro trabajo y esfuerzo generan creaciones maravillosas y puedo dar fe de ello, pues las he visto muy de cerca. Imagino que esa profesionalidad viene marcada por una vocación innata. ¿Estoy en lo cierto?

Sí, todos los que formamos PropCorn tenemos una vocación artística bastante marcada. Por el equipo han pasado personas con las formaciones y estudios más variopintos, pero al final los que han acabado trabajando aquí son todos autodidactas. Gente que desde siempre ha tenido inquietudes, se ha buscado la vida para darles rienda suelta y resolver los problemas que se fueran presentando. De un modo u otro, todos somos muy creativos y no podemos huir de ello. Es completamente vocacional o, de lo contrario, no aguantaríamos el esfuerzo y dificultades que supone formar parte de un proyecto como este en España, que aún no tiene tradición en esta clase de empresas.


Es complicado vivir del arte y tan solo unos pocos afortunados lo consiguen. ¿Formáis parte de ellos?

Me enorgullece decir que sí. Actualmente nos dedicamos única y exclusivamente a esto. No siempre ha sido así, y por eso siempre estaré agradecido a los que aguantaron las penurias y el duro trabajo mal recompensado cuando eran tiempos aciagos. Ahora, hay un horizonte muy prometedor frente a nosotros, lo que hace que ya esté valorando nuevas aventuras para lanzarme a por ellas.


¿Os replanteáis abrir una tienda física? ¿Por qué habéis elegido Etsy como plataforma para vender vuestras creaciones?

Sí, no, y puede ser. Nuestro taller tiene una zona de showroom que puede visitar todo cliente que pida cita previa. Y, de momento, nos va bien así, sin necesidad de tener una tienda física permanente. Cuando la estructura empresarial lo permita, quizá abra una tienda física, pero de momento aún estoy centrado en irnos adaptando a medida que crecemos rápidamente. No lo descarto, ni mucho menos.

Etsy recompensa bien a los artesanos activos, se encarga de la publicidad y es un mercado internacional muy potente con clientes ávidos del producto que nosotros fabricamos. Descubrí Etsy gracias a mi amiga Mari Ángeles, CEO del Costurero Real, y aunque inicialmente empezamos con cierta apatía, actualmente es uno de nuestros canales más importantes de venta.


¿Cuál es el accesorio más caro y alucinante que habéis fabricado y vendido en toda vuestra trayectoria? ¿Cuál fue su precio final? ¿Y el del más barato?

Esta pregunta es muy difícil porque hemos hecho auténticas locuras (risas). Hemos tuneado un Delorean de verdad, como el de 'Regreso al Futuro', y fabricado un Stargate a tamaño real. Hemos dado vida a personajes completos como Geralt de Rivia, Darth Revan, o Grom Hellscream. Pero, posiblemente, las creaciones más impresionantes las hemos hecho para WRG, para la cual hemos fabricado varios predators, mi-gos de H.P. Lovecraft y hasta un Alien que tuvo el honor de compartir plató con la mismísima Sigourney Weaver.


¿Cuál es el accesorio más solicitado por vuestra clientela? 

Actualmente, dos de los objetos más populares que tenemos son el juego de espadas y bandolera de brujo de Geralt de Rivia (The Witcher), y el cinturón/bandorera con pistolas de Edward Kennway (Assassin's Creed).




Confieso que si fueran mis manos las que han creado props tan espectaculares, me moriría de la pena de pensar que tengo que dejarlas marchar. ¿Os habéis visto alguna vez en esa tesitura? 

Más de una y más de dos. Sobre todo, suele pasar en los encargos personalizados con presupuestos altos. Aquellos que te permiten invertir un gran número de horas en el trabajo, porque lo que el cliente quiere es que sea lo más fiel y molón posible. Son esos proyectos en los que inviertes todo tu tiempo y energía, y se llevan un trocito de ti, y duele mucho dejarlos partir.


Ha llegado el momento de hablar de Japan Weekend Madrid. ¿Es vuestra primera vez o sois veteranos? 

Es nuestra primera vez. Este año hemos probado suerte en las Japans y hemos asistido a las de Valencia, Barcelona y Madrid. Ya que me preguntas por la de Madrid, te diré que ha sido una experiencia muy provechosa.


Me pregunto si es difícil conseguir un stand en el evento y cómo es el trato de la organización hacia los expositores.

Conseguir un stand es bastante complicado. Hay mucha gente que quiere asistir a la Japan Weekend así que, o te das prisa y estás atento a las fechas, o te quedas fuera.

En nuestro caso, debido a la calidad de nuestros acabados y elevada cantidad de stock, hay veces que la misma organización nos confunde con stands comerciales de distribución en lugar de artesanos profesionales, que es lo que somos. Hablando nos entendemos bien con todo el mundo, como fue el caso en esta ocasión.




¿Qué balance hacéis de vuestro paso por la convención nipona? ¿Volveréis?

Pues muy positivo, la verdad. La gente nos acogió con entusiasmo y muchos nos dijeron que éramos el mejor stand que habían visto nunca en la Japan, lo cual es una subida de energía brutal para nosotros, que vivimos de crear ilusiones para los demás. Los asistentes, muy amables, y los compañeros de los stand cercanos, inmejorables. Incluso hablamos entre nosotros de pedir de ahora en adelante que nos pusieran siempre juntos. Puedo asegurar que trataremos de volver de nuevo.



Como ya no me queda mucho más que preguntar, me despido de Jafet y le doy las gracias por su atención y la simpatía de su equipo en Japan Weekend Madrid. Sinceramente, espero que su proyecto tenga una larga y exitosa vida, para que pueda seguir haciendo realidad los sueños y proyectos locos de todo aquel que lo desee. No cabe duda de que, gracias a su labor, muchas personas hoy son un poquito más felices que ayer. Aunque sea un poco :)
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