CULTUREAD





Entrevista a Juan Aparicio, el artista que ilustra el amor más puro y sincero

Por



Juan Aparicio es un ilustrador madrileño dedicado a la cultura pop y al diseño de personajes. Está licenciado en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid y tiene un máster de realización en cine de animación por ESDIP. En su portfolio no faltan figuras relacionadas con la factoría Disney, con el mundo del cómic o con la música pop-dance. 

Su sobrenombre artístico es Jag Characters y, con él, da a conocer sus diferentes proyectos artísticos, como 'Be a Hero', una serie de impresionantes ilustraciones que, utilizando la iconografía de los superhéroes, tiene el fin de celebrar y reivindicar el amor en todo su esplendor, sin tabús ni prejuicios. 

Tuve el placer de conocerle hace tan solo una semana, durante la última edición de Japan Weekend Madrid. Al ver su stand, sus dibujos me fascinaron tanto que decidí acercarme a charlar con él y pedirle una entrevista. 



En tu web explicas que siempre has tenido una motivación especial hacia el ámbito artístico. Me gustaría que me contases cómo descubriste esa pasión y qué fue lo que te impulsó a coger un bloc de dibujo y reproducirlo todo.

Al principio fue un mero descubrimiento, casi rutinario, que haces cuando eres muy pequeñito. A ciertas edades somos una esponja y todo empezó así, como cuando aprendes cualquier otra cosa. Luego, me empezaron a poner películas Disney y el cine de animación me influyó definitivamente, hasta el punto de que un cuaderno y un lápiz se convirtieron en algo más frecuente y menos casual.




En Japan Weekend Madrid tuve el privilegio de ver tus obras de cerca y, como eterna fan de la la factoría Disney y el cómic, no pude evitar empatizar con ellas. ¿Por qué has decidido basar gran parte de tu trabajo en estos dos universos? 

No todo el mundo puede decir que le apasiona dibujar algo que también le guste al público. En mi caso, se juntan estos dos factores y he decidido aprovechar esa circunstancia al máximo, en la medida de mis posibilidades. En cuanto a Disney, el significado personal que tiene para mi es demasiado fuerte, es una pasión demasiado arraigada (dice sonriendo). Era de esperar que al público que acude a la Japan o a Expocómic le ofreciese mi visión de estos personajes. Eso, como factor principal.

Además, sigo teniendo ese sentimiento tan mágico de que la factoría hace películas para todos, de que no hay una edad para verlas y mucho menos para dejar de hacerlo. Creo que, por encima de otros valores subliminales acordes con las diferentes etapas de Disney y de la sociedad en la que se crearon, sus producciones, personajes e historias defienden valores universales; como la amistad, la lealtad y el amor en su forma más pura y sincera. Desde su primer clásico, hasta el último y más reciente.

Con los superhéroes también me pasó algo parecido, aunque mi afición a estos es mucho más reciente. Me parecen historias en su mayoría entretenidas y que dan un punto de vista creativo en cuanto a las historias de acción y ficción, dándoles un contexto socio-cultural siempre contemporáneo a nosotros, ya sea por el cine o el cómic. Estamos en una época en la que todos estos emblemáticos personajes se están llevando al cine, por fin. Entonces, ¿Qué mejor momento para hacer algo con ellos, no?




A menudo rescatas clásicos de Disney de los noventa y de etapas anteriores, ¿tiene esto que ver con el hecho de que crecieras, precisamente, en esa década?

Totalmente (risas). Creo firmemente que la etapa de Disney en los noventa fue excepcional y no solo porque me tocase vivirla, sino porque de ella surgieron clásicos y títulos de una gran calidad musical, de guión y animación.

Desde la muerte de Walt Disney no se había vivido una época tan buena. Hasta la aparición de 'La Sirenita', a finales de los ochenta, no terminaban de conectar con el público, al menos no de la misma forma en la que que lo habían hecho en el pasado. En los noventa, la factoría renació.

Fue realmente mágico e irrepetible vivir en primera persona 'El Rey León', 'La Sirenita', 'Pocahontas' o ver por primera vez 'Aladdin', 'Tarzan', 'Mulán', 'Hércules', 'El Jorobado de Notre Dame' o 'La Bella y la Bestia'.  Lo mejor de todo es que, según van pasando más años, más me gustan estos títulos, aunque también disfruto mucho con 'Frozen', 'Zootrópolis' o 'Enredados', que conste. Pero los noventa siempre serán mi etapa favorita.




Cualquiera que tenga ojos en la cara puede darse cuenta de que tus ilustraciones son mucho más que eso, también son un arma reivindicativa. Sirva como ejemplo el maravilloso proyecto ‘Be a Hero’, que lanzaste con motivo del Orgullo 2016. ¿Cómo se te ocurrió esta iniciativa?

En primer lugar, muchísimas gracias por apreciar así el proyecto. Ha gustado mucho en el salón y te aseguro que es de lo que más orgulloso me siento, es lo más personal que he hecho. Esa satisfacción y ver esa reacción positiva y natural de la gente no tienen precio. Se me ocurrió porque el mundo de los superhéroes es icónico y está asociado a una serie de roles, masculinos en su mayoría y muy interesantes para abordar el tema de la libertad y la tolerancia sexual, sobre todo para promover esto mismo y seguir lanzando ese mensaje tan necesario a la gente: tolerancia, respeto.

El amor es natural y hermoso, se dé en la condición humana o en la religión que se dé. Un superhéroe, un torero, un deportista, un rey, una reina, un cantante, un actor una princesa, un albañil, un militar…cualquiera puede ser gay/lesbiana/bisexual y seguir siendo muy femenino, masculino o simplemente como quiera ser, sin estar expuesto a prejuicios.

El proyecto surgió por un cúmulo de cosas. Personalmente, me afecta muchísimo el hecho de que haya gente que no solo no quiera los mismos derechos para todos ni respete la intimidad de las personas, sino que además anule su felicidad con violencia, sea verbal o física. Al ser gay y leer o ver noticias como la matanza de Orlando, o palizas a parejas de chicos que ocurren en mi misma ciudad, sentí la necesidad de hacer una obra que hablara de ello. Sé que no soy el primero, que muchas otras personas ya han sentido esa necesidad. pero con mi obra me uno a no callarme, a no permitir esto; a valorarnos más por lo que nos une a todos que por aquello que nos separa, a promover el respeto y matar el odio.

Las familias, las personas, las parejas o los matrimonios no tienen ni deben tener un modelo único. Este proyecto es una forma de pedir que se acaben ciertos prejuicios de una vez por todas. Y mis superhéroes y superheroínas están orgullosos de enamorarse de quienes lo hacen, son solo personas disfrutando de su intimidad.




Creo que preguntarte por influencias es una demanda obligada, sobre todo porque tu obra me recuerda mucho a la del ilustrador Tim Shumate y, en cierto modo, a la del artista Antonio de Felipe. ¿Estoy en lo cierto y son dos de tus referentes artísticos? ¿Quién más te inspira cada vez que coges el lápiz o la barra de grafito?

De nuevo, muchas gracias. Sí, claro, Antonio y Tim son dos de mis referentes, sobre todo en la parte del color y diseño de la obra, pero la verdad es que procuro buscar y tener cuantos más mejor, para después hacer algo más divertido y un poco más versionado. Es una parte muy mágica, muy excitante para mi y para cualquier creador. Experimentas, te vuelves un poco loco antes de formalizar cualquier decisión.

Otras de mis influencias son dibujantes de Disney como Glen Keane, Milt Kahl, Andreas Deja o el español Borja Montoro. Me fascina ver la soltura de su trazo, o cómo el grafismo habla de un movimiento o una forma de ser. Adoro la forma de entender todo esto, dentro del proceso y creación de una animación.

Hay que abocetar, probar muchas líneas y direcciones muy frescas y espontáneas antes de tomar algo como definitivo. Eso me ha condicionado mucho en mi estilo final para presentar las obras, ya que suelo dejar alguna marca del propio boceto o líneas de estructura. Me gusta la combinación de esa libertad del boceto con la formalidad de un acabado final, pues me siento más cómodo con la línea que con el color, al menos de momento.

En el mundo del cómic, pues Juan Diaz Canales y Juanjo Guarnido, me encantan. También tengo influencias del cine y de la música. En concreto, de la música pop-dance actual o con reminiscencias a los años cuarenta y cincuenta, que están presentes tanto en la estética del stand que viste en Japan Weeekend como en las obras más recientes.

Y, para terminar, también pintores clásicos y dibujantes como Francisco de Goya, Picasso, Klimt, Soroya, Leonardo Da Vinci, o el mismo Salvador Dalí. Me inspiraron ayer, hoy y siempre. ¡Y seguro que me dejo algo en el tintero!


Es hora de hablar de tu técnica. ¿Eres más de dibujo manual o digital? ¿Cuál es tu técnica preferida para ejecutar tus ilustraciones?

Soy más de dibujo manual y de mundo analógico, pero… por circunstancias que todo el mundo está experimentando relacionadas con la era digital y los tiempos de producción, probé hace tiempo también con las Cintiq de Wacom, pantallas para lápices interactivos. Y, evidentemente, es más rápido. Actualmente, lo que hago es mezclar ambos procedimientos: escaneo la línea de mis dibujos y depende, si ha quedado nítida la dejo como está; si no, vuelvo a dibujarla en digital para que se vea más precisa. El color suelo tratarlo solo en digital, al menos en el material que habéis visto en el salón.




Te formaste en la Universidad Complutense y en ESDIP. ¿Qué tal cada una de esas experiencias? ¿Notaste mucho el cambio de una institución a otra?

Pues mira, te cuento… Siempre que respondo a esto tengo que pensar y respirar hondo porque, para empezar, la universidad tuvo su parte mala pero también buena, fue intenso.... Mi balance en general es que, por encima de todo, no me arrepiento de haber hecho una carrera y de que esta fuese Bellas Artes, porque todo ese trabajo dedicado ha sido una inversión de horas en sí misma para todo lo que me pasó después.

La parte mala es que, la mayor parte de la carrera me pareció demasiado encorsetada, pues apenas se motiva al alumno a que encauce su obra como artista, solo se aprenden técnicas y disciplinas. Esto es algo positivo, pero también bastante frustrante.

Por otra parte, en lo positivo, que no fue todo malo, tengo que decir que conocí a gente fantástica  y, además de hacer amigos, ese aprendizaje de las técnicas me permitió tener cierto bagaje para cuando hice el máster en ESDIP. Sobre todo, lo noté a la hora de situar un motivo en un soporte o en anatomía. Eso me ayudó bastante a seguir mejorando sobre una base, que de no haber pasado por Bellas Artes, habría tenido que conseguir de otra manera.

En ESDIP, la experiencia fue más liberadora y orientada al mundo laboral, cosa que me ayudó mucho a situarme como artista y creador, a saber qué se me va a pedir fuera o dónde ubicarme. Esta institución me centró más en ese sentido, para saber qué trabajos buscar, qué estilos conseguir o simplemente cómo cumplir mis propósitos.

Cada etapa la aprecio mucho, porque sin ambas no estaría ahora mejorando, evolucionando ni buscando trabajo como artista intentando cumplir mi sueño que es, al fin y al cabo, vivir de esto, de lo que amo. No todo el mundo tiene la suerte de poder perseguir sus sueños, me siento afortunado igualmente, por más piedras que aparezcan en el camino.


Hablemos de Japan Weekend Madrid. ¿Es tu primera vez en la convención nipona? ¿Cómo fue la respuesta del público? ¿Volverás?

Es la tercera, justo hace un año que me presenté por primera vez y mi balance es más que positivo. En esta ocasión, me he presentado yo solo en un stand y tanto el cariño de la gente como la experiencia me ha parecido insuperable.

Me ha encantado, he tenido muy buenos compañeros, muy buen sitio y me he sentido muy cómodo con mi trabajo y la forma de presentar el stand. Es el salón que más he disfrutado, sin tantos nervios, tantas sorpresas, con todo más controlado. He aprendido a darle importancia a las cosas que de verdad lo merecen y a relajarme ante cualquier imprevisto, a tomármelo de otra manera. Realmente he sentido materializado todo ese esfuerzo que hecho para mejorar de cara a las anteriores ocasiones; cada consejo de mis amigos, compañeros… Sin duda alguna, volveré en febrero e intentaré asistir a otros salones.





Su experiencia en el salón del manganime y la cultura japonesa me parece el broche de oro ideal para ponerle fin a la entrevista. Entonces, le doy las gracias por su atención, le felicito por su trabajo y le deseo una carrera repleta de éxitos.

Él me agradece la interesante charla y me dice que espera que se repita en alguna ocasión. A decir verdad, yo también espero que se repita y, a poder ser, a causa de un nuevo y gratificante progreso en su carrera, porque realmente se lo merece. Tendremos que seguirle la pista, porque promete muchísimo. Palabra de periodista :)
Sale

No hay comentarios

Cuéntame tu opinión aquí: