La poderosa "mujer maravilla" que llevamos dentro

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Gal Gadot y su Wonder Woman levantan pasiones entre las féminas, tantas como anteriormente levantó Margot Robbie con su Harley Quinn. Y esas pasiones despiertan el odio o, al menos, enfadan a los lectores de cómics veteranos, sobre todo a ellas. En mi opinión, este fenómeno no es más que un malentendido y tiene una explicación bien sencilla. 

En primer lugar, las veteranas creen que aquellas chicas que se sienten "especiales" por ser fans de la novia del Joker o de la Mujer Maravilla están invadiendo su territorio. Les molesta que se declaren fans sin siquiera conocer los orígenes del personaje en cuestión. 

En cierto modo, es lógico que esto les escame. Han leído cómics toda la vida y no han podido sentirse "especiales" abiertamente porque han sido crucificadas y tachadas de frikis por ello, con todas las connotaciones negativas que esta palabra implica. No olvidemos que, antes del boom superheroico provocado por el Universo Cinematográfico de Marvel (MCU), ser friki no molaba un carajo. Y ser friki y mujer, menos todavía. 




Por su parte, el nuevo ejército femenino de fans de Harley Quinn y Wonder Woman está emocionado. Por primera vez, el cine les ha proporcionado heroínas y antiheroínas carismáticas con las que sentirse identificadas. Es más, por primera vez, una superheroína tendrá su propia superproducción, cosa que no se repetirá hasta 2019 con el estreno de 'Capitana Marvel'.

Ellos, desde el lanzamiento de 'Batman Begins' en 2005 e incluso antes, han tenido buffet libre de referentes masculinos en la gran pantalla, comenzando por el propio Caballero Oscuro (Christian Bale y actualmente Ben Affleck), pasando por Iron Man (Robert Downey Jr.), Superman (Brandon Routh y actualmente Henry Cavill) o Deadpool (Ryan Reynolds) y acabando por Doctor Strange (Benedict Cumberbatch), el último fichaje del MCU, entre otros taaaaaaaaaaaantos.

Ellas, sin embargo, han contado con escasos referentes que asumieran roles protagónicos reales. A saber: Tormenta (Hale Berry y actualmente Alexandra Shipp), Mística (Rebecca Romijn y actualmente Jennifer Lawrence), Viuda Negra (Scarlett Johansson), Gamora (Zoë Saldana) y Bruja Escarlata (Elizabeth Olsen). Y esto hay que matizarlo, pues todas, a excepción de Jennifer Lawrence, son eternas secundarias.




Afortunadamente, Margot Robbie y Gal Gadot han conseguido atraer la atención del público femenino; de un potencial nuevo ejercito de lectoras de cómics, dicho sea de paso; de un pelotón que se siente identificado con ellas, probablemente, porque no tiene a otras heroínas o antiheroínas con las que identificarse. Y no las tiene porque no las conoce, pues la ficción cinematográfica todavía no se las ha mostrado. O si lo ha hecho, ha sido de soslayo.

A lo mejor, si conocieran a Batgirl (olvidémonos de la de la película 'Batman y Robin', por favor), BatwomanStarfire, Zatanna, Silk, Domino, X-23 o Black Cat se sentirían identificadas con ellas y no con Harley Quinn o Wonder Woman. O no, quién sabe.





No obstante y afortunadamente, la ficción audiovisual está evolucionando y cada vez es más frecuente ver en la gran y en la pequeña pantalla heroínas y villanas poderosas procedentes de las viñetas. Canario Negro (Katie Cassidy, 'Arrow'), Elektra (Élodie Yung, 'Daredevil'), Catwoman (Camren Bicondova, 'Gotham'), Hawkgirl (Ciara Renée, 'Legends of Tomorrow') o Killer Frost (Danielle Panabaker, 'The Flash') ya han coqueteado con la televisión.

Jessica Jones (Krysten Ritter) y Supergirl (Melissa Benoist) no solo han coqueteado, sino que tienen su propia serie. Las adolescentes DC Super Hero Girls (Batgirl, Poison Ivy, Supergirl, Wonder Woman, Harley Quinn, Katana y Bumblebee), diseñadas para gustar a los más peques, también. Y Peggy Carter (Hayley Atwell, quien también apareció en 'Capitán América: el primer vengador') lo intentó pero, por desgracia, no cuajó entre la audiencia.





En definitiva, creo que los lectores de historietas debemos agradecer el fenómeno fan que se ha generado en torno a Harley Quinn y Wonder Woman, porque este puede despertar el interés por las viñetas y eso es algo maravilloso. Y si no lo despierta, al menos impulsará la presencia de heroínas, antiheroínas y villanas en la ficción audiovisual. Y así, todas sin excepción, lectoras de cómic o no, podremos sacar la poderosa "mujer maravilla" que llevamos dentro.


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