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Wonder Woman deja de ser embajadora de la ONU y la lucha por la igualdad de género da un paso atrás

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Wonder Woman, una de las superheroínas más conocidas de la editorial DC Comics, ha sido nombrada y destituida de su cargo de 'Embajadora Honorífica de la ONU para el Empoderamiento de Mujeres y Niñas' en menos de dos meses. 

La institución le otorgó el título el pasado 21 de octubre, bajo la premisa de que Diana de Themyscira era la figura ideal para combatir la desigualdad de género. Sin embargo, pronto se desató una terrible polémica y unas 45.000 personas no tardaron en manifestar que no comulgaban con la decisión tomada por la Organización de Naciones Unidas. 

Lo hicieron firmando una petición a través de la plataforma Care2 Petitions que solicitaba a Ban Ki-Moon, el secretario general de la ONU, que sopesase la validez de su mandato. El escrito explicaba que no era la más idónea para este menester por estar "abiertamente sexualizada" y ser "una mujer blanca con pechos exuberantes, de proporciones imposibles y un traje escueto". Finalmente, la institución cedió a la presión y la despojó de su mandato. 




En mi opinión, esta destitución ha sido un error garrafal que, lejos de ayudar a avanzar en materia feminista, constituye un paso atrás en la lucha por la igualdad de género; sobre todo teniendo en cuenta que la Mujer Maravilla nació, precisamente, con el fin de empoderar a la mujer.

Echemos la vista atrás. Fue concebida en 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, por William Moulton Marston y Sadie Holloway Marston como la princesa guerrera de las amazonas. Desde sus orígenes, el personaje se consagró a la lucha por la justicia, el amor, la paz y la igualdad sexual, convirtiéndose en un icono feminista para muchas generaciones. 




Por todo lo anterior, parece de sentido común afirmar que la heroína estaba cualificada para la labor que se le había encomendado. No obstante, creo que merece la pena contraargumentar la petición. Vamos allá:

1. Wonder Woman lleva un traje escueto. No siempre esto ha sido así (veáse la foto que encabeza este artículo) pero, aunque lo fuese, no veo qué hay de malo en ello. Recordemos que la minifalda fue un símbolo de la lucha feminista durante los sesenta. ¿O es que vamos a volver a considerar "indecorosa" la indumentaria por mostrar la anatomía femenina? ¿Acaso esto no es un retroceso en materia feminista? Si la de Themyscira se siente cómoda enseñando su cuerpo, está en su pleno derecho de hacerlo. Ojalá todas las mujeres del mundo nos sintiésemos igual de cómodas con el nuestro.

2. Está abiertamente sexualizada y tiene pechos exuberantes. Las mujeres tenemos pechos por cuestiones biológicas ligadas a la reproducción, aceptémoslo. A algunas nos tocan más grandes y a otras, más pequeños. Esto no debería suponer un motivo de discriminación.

3. Tiene proporciones imposibles. La Mujer Maravilla, en su origen actual (post Flashpoint), es una amazona semidiosa hija de la reina Hipólita y Zeus, el rey de los dioses olímpicos. Sus circunstancias genéticas y vitales son la mejor explicación de su constitución e implican que en ningún caso podría tener proporciones "posibles", pues las amazonas son mujeres muy altas e increíblemente musculosas.

4. Es una mujer blanca. Sí, lo cierto es que Diana es una mujer blanca con los ojos azules, pero nada ha impedido que la actriz isarelí Gal Gadot la personifique en la gran pantalla. Ni su tez morena ni sus ojos oscuros.




En definitiva, parece que los argumentos de la discordia no tienen ni pies ni cabeza y, afortunadamente, al menos las más de cinco mil personas adheridas a la petición 'Maintaining Wonder Woman as the ambassador of empowerment for the UN' en Change.Org, son conscientes de ello. 
Sale

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